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...partió a su eterno galardón el 15 de enero del 2001 en la Ciudad de México, a las 2 PM - después de haber sufrido los estragos del cáncer durante 2 meses. El presente escrito está dedicado a su memoria.
En la foto, tomada el 10 de enero del 2001 (5 días antes de fallecer), la Hna. Wanda con su nuevo nieto: David – nacido al Hno. Marcos y Eva Drost, el 5 de diciembre del 2000. |
| Wanda Faye Drost nació el 16 de julio de 1951 en Hillsborough, New Brunswick, Canadá.
Sus padres fueron Horacio and Grace Mean. Era la hermana mayor de Elwood y Neatzie (Thomson). El 22 de agosto de 1970 se casó con Thomas W. Drost en Fredericton, Canadá. Dos meses mas tarde, se fueron al país de España para dar inicio a una vida de ministerio en la obra misionera. Dios los bendijo con dos hijos en España, Esteban y Daniel. Su hijo menor, Marcos, nació en Fredericton, Canadá en una gira de descanso allá.
En 1975, Dios llamó a la familia Drost al país de El Salvador, donde nació un gran avivamiento. En 1982 siguieron la dirección de Dios en sus vidas para ir al vecino país de Guatemala, mientras que también estaban fuertemente involucrados y responsables de la Obra en Nicaragua y Belize. En enero de 1991 la familia Drost hizo su último traslado a la Ciudad de México – donde han estado viviendo hasta el presente. Sus hijos (todos ya casados) viven en diferentes ciudades en la República Mexicana.
El 20 de septiembre de 1992, la hermana Wanda pudo alegrarse con su primera “niña.” Raquel, que ya tiene ocho años de edad, nació a su hijo Esteban y esposa Danita (Hanscom. Dos años mas tarde tuvieron a Sarah. En 1993, Daniel se casó con Holley (Kinney) y tuvieron dos niñas – Leah y Katlyn. En 1995 Marcos se casó con Eva (Whitmyer). El 5 de diciembre del 2001 Marcos y Eva tuvieron la bendición de tener a David… ahora la abuelita tenía su “niño.” También es de observar que Sarah y Katlyn nacieron en la República Mexicana
Lo que deja la Hermana Wanda queda inmediatamente visto en su familia, al igual que en los diferentes países donde han trabajado para el Señor. Solo el tiempo y la eternidad dirán del efecto y alcance de la semilla que ella plantó en las vidas de miles de personas. La Hermana Wanda tuvo su promoción a la Gloria el 15 de enero del 2001. Sus últimas palabras fueron, “Te amo, Jesús. Te adoro, Jesús.” Fue amada y le hará falta a todos los que la conocieron.
La Hermana Wanda Drost organizó el Ministerio ó Federación de Damas en: México, El Salvador, Guatemala, y Nicaragua. Sirvió como la Directora Nacional del Ministerio de Damas de la Iglesia Pentecostal Unida de México por 10 años.
El Obituario |
Con corazón muy pesado escribo. Perdí a mi querida esposa el 15 de enero. ¡Todo pasó tan rápido!
El 1 de noviembre del 2000, la Hermana Wanda tuvo una cita para un exámen medico. Había estado sintiendo cierto malestar físico desde hacía varios meses, pero no quería parar. Incluso, por fin fue al doctor por insistencia mía y de la familia. Ella no quería faltar a los compromisos de Retiros y Congresos de Damas, tanto en la República Mexicano como en otros países. Incluso, acababa de estar en una Conferencia de Damas en Panamá ese fin de semana anterior; y las dos semanas anteriores en Tamaulipas y Coahuila.
Cuando el doctor la examinó se alarmó con su condición física. Inmediatamente ordenó radiografías y se comprobó que tenía un tumor en el colon (intestino grueso). También se comprobó que era canceroso y que el cáncer ya se había pasado al hígado. El 3 de noviembre la operaron para quitarle el tumor. Sin embargo, después de la operación el doctor dijo que necesitaría tratamientos de quimioterapia, cosa que consideramos que realmente no iba ayudar. Se puso en un régimen exclusivo de jugos de frutas y verduras. Sin embargo, el cáncer ya había avanzado demasiado.
Habíamos regresado de Tijuana a la Cd. de México (en "casa," porque allí era donde quería estar) el jueves, 11 de enero. A pesar de estar bastante débil, aguantó el viaje bastante bien, incluso durmió unas dos horas de la trayectoria aérea. Los dos días antes de fallecer (sábado y domingo) parecía que se estaba mejorando mucho. Empezaba a recuperar su fuerza y, hasta estaba caminando un poco en la casa. Su apetito estaba regresando y se sentía tanto mejor.
Pero, el domingo en la noche empezó a pasar sangre. Al principio no me lo dijo, pero, ya para el lunes por la mañana ya era más. Al transcurrir la mañana aumentó y hasta empezó a devolver sangre - o sea, que tuvo una hemorragia interna. Viendo que era algo bastante urgente, llamamos una ambulancia para llevarla al hospital.
Como a los 5 o 10 minutos de haber llamado la ambulancia, la hermana Wanda empezó a tener dificultad en su respiración. Teníamos un tanque de oxígeno en la recámara, así que le pusimos el oxígeno. Ella estaba consciente hasta casi el último momento. Como a los 15 minutos de haber empezado a respirar con dificultad, se detuvo para decirme que me quería. Yo estaba a su lado. Escuché un ruido y pensé que había llegado la ambulancia, entonces mi hijo Estaban se agachó a su lado. Cuando regresé a la recámara, su respiración todavía era laboriosa. Se detuvo denuevo y dijo: "Te amo Jesús. Te adoro Jesús" - y esas fueron sus últimas palabras.
La ambulacia llegó, la llevaron en una camilla, pero cuando estaban cerrando la puerta de atrás de la ambulancia, yo sentí que ya se había ido. Cuando llegamos al hospital era para que me reportaran que habia pasado a mejor vida. La hermana Wanda dejó de sufrir y sé que está en un mejor lugar.
• CULTO MEMORIAL.
El siguiente día (martes) tuvimos un culto memorial en la Iglesia de San José, Tlahuac. Habíamos decidido llevarla a Canadá para su entierro, pero no quise que sé fuera de México desde una funeraria, sino desde una de nuestras Iglesias. No sé cómo se dieron cuenta todos, porque fue en tan poco plazo, sin embargo hubieron más de 600 personas allí – muchos, afuera que no cabían. Me conmocionó ver a tantos, incluso, casi todos los miembros del Consejo Nacional. Sé que algunos tuvieron que viajar de lejos y costándoles mucho. Fue tan amable de parte de todos de acompañarme a mí y a mi familia en ese momento de dolor.
El miércoles por la mañana llevamos el cuerpo a Canadá. Siendo que el cuerpo fue embalsamado, fue posible tener "capilla ardiente" el jueves en la Primera Iglesia Pentecostal Unida en la ciudad de Fredericton, Canadá. El viernes en la tarde (19 de enero) fue el culto fúnebre al que asistieron más de 1100 personas. Gente llegó de lugares muy lejanos. Fue muy bonito. Había muchísimas flores, pero uno de los arreglos florales más grandes y bonitos era uno con flores mexicanas que decía: “De Parte De La IPUM Para La Primera Dama.”
El Hno. Goddard (Superintendente del Distrito Atlántico en Canadá y quien fue el maestro de ceremonias), tuvo una guardia de honor al sacar el ataúd, colocando más de 150 Ministros presentes a ambos lados del ataúd.
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La hermana Wanda fue enterrada en un cementerio en Fredericton.
• LA HERMANA WANDA fue una tremenda dama cristiana! Verdaderamente siento que tuve el privilegio de vivir con un ángel hecho carne durante más de 30 años. Una dama que amó al Señor con todo su corazón. Como me dijo mi hijo Daniel estos días pasados: "Papá, que yo recuerde nunca escuche que mi madre me gritara o alzara la voz." ¡Eso es tan cierto! Jamás, incluso, me levantó la voz a mi. Fue una mujer única.
Todavía me parece que es una pesadilla de la que debo despertar. Oré y clamé a Dios por su salud hasta el último momento, hasta el último respiro que dio. Pero, una vez que dejó de respirar, acepté la voluntad de Dios. Es duro, pero no hay preguntas, no cuestiono, no hay rencores, solo me someto. Más bien, ahora tengo mayor razón de también alcanzar la gloria, ¡porque sé a donde se ha ido ella!
A pesar de la pérdida y el dolor, todavía veo la dulce mano del Señor en varias cosas. El ES bueno y digno de suprema alabanza. Creo que los ángeles se pusieron celosos y le dijeron al Señor que la querían tener allá con ellos - ¡tocando su pandero!
Mi estimada esposa ha sido una gran lidereza y ha dejado un gran ejemplo para miles de damas pentecostales en México, en los países centroamericanos y entre el pueblo hispano en general.
Mis más profundos agradecimientos a tantos hermanos en México y en tantos países alrededor del mundo que oraron por la Hermana Wanda. ¡No se fue por falta de oración! Pero, como dice uno de mis himnos favoritos: “Lo entenderemos todo más allá.”
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